El mendigo

Como ya mencioné en la anterior entrada de este blog, decidí poner el personaje del mendigo en la entrada de Bastero. Quería probar lo adecuado de este trabajo para intervenir la calle y trabajar la opción de combinar el espacio/entorno. Cuando les planteé mi intención a la responsable de Bastero Kulturgunea y a la concejala de cultura, no lo veían igual de claro que yo; dadas las experiencias,  pensaban que la gente no respetaría el personaje. Yo lo tenía clarisimo y asumí el riesgo.

Encontrarte el mendigo a la puerta de la sala de exposiciones tenía su potencia. Durante la semana que duro el montaje, observé que en la panadería que hay en frente de la sala había un mendigo que se ganaba la vida todos los dias. No estaba pensado con antelación, pero la situación fue potente. Decidí fijarlo con sikaflex, pensando que por su rapidez de secado y su buen fijado aguantaría largo tiempo. El viernes de la apertura, nos dio muchos problemas, pero, el sábado lo presentamos bien y lo dejamos al mendigo en la entrada de la sala. Mucha gente se quedó sorprendida: que hay nuevo mendigo, que no se mueve nada, que incluso de noche continua en el mismo sitio…la gente descubría que era una fotografia cuando se acercaba! Perfecto, yo contento con la reacción creada.

Los siguiuentes dias me olvidé un poco de la expsoición, después de los últimos meses de trabajar en ello necesitaba cierta distancia. Volví a Bastero el martes y para mi sorpresa la pared esta vacía…bueno, sólamente me encuentré la punta del pie izquierdo pegado al suelo. Pregunté en Bastero y nadie sabia nada del mendigo. Esta situación dio paso a las hipotesis y a las risas: que se había cambiado de sitio, que alguien se lo llevó a casa porque le encantó, igual el mendigo se enfado y lo hizo desparecer…primer fin de semana y el mendigo daba juego. Para el mediodía supe que el mendigo estaba a salvo, que los amigos que viven justo en frente de la sala se lo encontraron por los suelos y lo habían acogido en casa. El mendigo agradecería mucho una casa caliente y juro que esa casa se come muy bien. Que aproveche! Estaba en buenas manos. Durante el día fui enterandome de la “marcha” que tuvo el mendigo. Un trabajador de la oficina de correos me facilitó mucha información: el domingo a la mañana apareció encima de los arbustos que hay en la entrada de la sala y alguien con buena voluntad lo puso en la base del arbusto, pero a lo largo de la mañana, alguien con mejor voluntad lo puso en el lugar original, en la entrada de la sala. Según esta persona, en la base de los arbustos quedaba incluso más potente que en el lugar que yo lo puse y me propuso que lo estudiara, que merecia probarlo.

El segundo fin de semana lo pusé de nuevo en la entrada. Sikaflex a saco y a ver cuanto aguantaba. El lunes estaba de nuevo en casa de mis amigos, ya que lo encontraron por los suelos. Esta vez estaba invalido, ya que le faltaba la pierna izquierda de rodilla para abajo. Yo tenía muchas ganas de que el mendigo apareciera en otro lugar del pueblo, que le dieran vida, pero la única reacción que logré era las muestras de violencia que presentaba.

Las próximas semanas, sin una pierna e intentando disimular la violencia sufrida, decidí presentarla integrada de los arbustos. Tenía razon el trabajador de correos, quedaba potente, integrado en el entorno. Uffffffffffffff. Imponía respeto e incluso podía dar un susto según como te lo encontraras. Entonces tuvé la oportunidad de observar que los chavales del barrio lo cambiaban de sitio y que lo trataban con violencia. Incluso estando yo hablando con ellos, pude ver la violencia hacia el mendigo. Para entonces lo tenía asumido y observaba las distintas ubicaciones que iba teniendo el mendigo y de vez en cuando lo volvía a poner en el sitio que a mi me apetecía. Eso si, desaparecer no desapareció.

Como todas las semanas, el último fin de semana lo puse en los arbustos y cuando fuí el lunes a recoger la exposición, el mendigo había desaparecido. Esta vez, ni los amigos que vivian en frente, ni los trabajadores de Bastero, ni el trabajador de correos…nadie tenía noticias del mendigo. Volví a las hipoteis del comienzo de exposición: igual se ha ido a otro lugar, igual alguien se lo a llevado a casa….

Muchas gracias a Ane. Julius, Leire, Fernando y a tod@s aquell@s que habeís tratado al mendigo con cariño.

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